CASO: EN YUMBO LOS PAJAROS NO CANTAN:TOSEN
CASO SOBRE EL MUNICIPIO DE YUMBO- ZONA INDUSTRIAL- VALLE DEL CAUCA- COLOMBIA
Noviembre 15th, 2008
CREDITOS DEL CASO:
CASO ELABORADO POR: GERARDO RESTREPO BRAVO Y
ALEXANDRA ZAPATA ROBLEDO,
COMO REQUISITO DE GRADO EN LA ESPECIALIZACIÓN DE
GERENCIA DEL MEDIO AMBIENTE, PROMOCIÓN IX
TUTOR: ANDRES LOPEZ ASTUDILLO
CASO PROPIEDAD UNIVERSIDAD ICESI- 12-06-2008
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Noviembre 15th, 2008
“EN YUMBO LOS PÁJAROS NO CANTAN, SINO QUE TOSEN”
Descripción de los personajes
- Abuelo: Un hombre viejo de 83 años de edad llamado Antonio, de origen caucano, desde sus ocho años llego a habitar en el Municipio de Yumbo, obrero pensionado con cinco hijos y trece nietos.
- Nieto: Manuel un joven de 33 años de edad nacido en Yumbo, de su familia fue uno de los pocos que logro obtener estudios universitarios, sus intereses políticos lo han caracterizado además de su preocupación constante por el desarrollo del Municipio.
Manuel un día cualquiera decidió visitar a su abuelo, sabia que estaba muy viejo y pensó por un instante que no podía desperdiciar esa gran sabiduría que albergan los años, así que se dirigió rápidamente a buscarlo a su casa, cuando llego tocó el timbre con insistencia - pasado un rato su abuelo le abrió- el viejo como de costumbre lo recibió con un fuerte abrazo y un beso en la frente, se sentaron en la sala a tomarse un tinto mientras veían las noticias del día, cuando terminó la sección de deportes
Manuel le dice:
- Abuelo quiero que me cuentes la historia del Municipio desde que llegaste aquí, estoy tratando de recoger la mayor información posible y se que tu eres el indicado para ayudarme, quiero saber como fue que nos convertimos en una ciudad industrial.
Su abuelo gratamente sorprendido acepta contarle desde su posición la historia que él tanto desea saber.
- Llegué a este lugar cuando aun era muy pequeño, de hecho no recuerdo muy bien cuando llegué; de lo que si estoy seguro es de lo que vi durante los primeros años. Esta era una tierra inmensa, un campo gigantesco y es extraño porque parece que ahora, con el paso del tiempo, se hubiera encogido. Ustedes son muy jóvenes para saberlo, pero esta ciudad era antes un caserío tan pequeño que ni siquiera figuraba en los mapas; mi mama decía que esta era la tierra prometida, un sueño en medio del valle y así fue, al menos durante varios años.
-Pero hablas como si algo muy grave hubiera ocurrido, como si esta tierra, en la que aún vives, hubiera sido invadida por la peor de las plagas.
-No fue una plaga, pero fue algo parecido-.
En todo caso, antes de que aparecieran los vientos cargados de modernidad esto era un caserío de unas cuantas manzanas, con un número de familias tan pequeño que se podía contar con los dedos de la mano; nuestros únicos dolores de cabeza los generaba uno que otro hombre ávido de dinero que, de repente, levantaba al pueblo entero a la media noche intentando encontrar alguno de los tesoros escondidos por los indígenas que cada vez se hacían menos visibles; por estos lados el Cauca se convertía en puerto, hasta este lugar llegaban barcos de vapor cargados de mercancía que se distribuía en medio departamento… nos cuidábamos, nos protegíamos, sin embargo, nadie nos explicó lo que comenzó a pasar, bueno, tampoco nosotros tuvimos tiempo de reaccionar, sólo nos dejamos arrastrar; la luz de lo que desde la radio llamaban “los vientos de la modernidad” nos encegueció y terminamos caminando detrás de ella, sin dudarlo, al fin y al cabo era la única luz que veíamos, lo único que teníamos. Atrás habían quedado los tiempos de tesoros escondidos, caciques valientes y guerreras invencibles… esos fueron buenos tiempos pero desaparecieron con la misma velocidad con la que desapareció el oro que alguna vez tuvo esta tierra.
-Insisto en eso abuelo, lo que cuentas, es la historia más dramática que se haya escuchado de esta ciudad. No creo que todo haya sido tan malo
- Eso fue lo primero que pensamos que todo era muy, muy bueno
En algún momento de este cuento a alguien se le ocurrió la maravillosa idea de escoger esta tierra como el hogar de las grandes maquinas; de repente las noches comenzaron a sonar diferentes, los grillos se quedaron callados, quizá atónitos, cuando escucharon el crujir de inmensas fábricas que llegaron para quedarse. La vida nos cambió. Aquí fueron recibidas con beneplácito, y por supuesto ellas nos recibieron a nosotros, nos abrieron sus puertas y muchos de los que solíamos encontrarnos en el parque ahora nos encontrábamos en la cafetería o en medio de alguno de los trabajos pesados en los que fuimos contratados. Por aquellos días todo nos cambió: nuestras casas, que por costumbre habían sido ciegas (no tenían ventanas), comenzaron a incorporar las novedades que nosotros mismos producíamos, eso si, a nuestro estilo. Balcones, rejas de hierro, pisos de losas brillantes donde antes había tierra, a las casas también se nos metió la modernidad, aunque eso sí las mujeres opusieron resistencia y la modernidad, en la mayoría de los casos, no atravesó la puerta de la cocina, que, en nuestra casa, seguía cerrándose con llave en las noches para evitar algún asalto inesperado en la madrugada… el fogón de leña y el horno de arcilla y ladrillo permaneció intacto.
-Pero si las cosas iban tan bien, a qué hora cambiaron.
-Eso nadie lo puede responder, el cambio llegó con gran fuerza y nos golpeó, nos embobó y salió corriendo. Fueron varios años en los que vivimos como en una película de esas que de vez en cuando llegaban al teatro del parque; el trabajo nos daba para todo, aunque a veces ni siquiera sabíamos qué hacer; la noticia de que en esta tierra el trabajo sobraba y de que lo único que hacía falta era gente corrió más rápido que el ferrocarril que atravesaba el pueblo; en menos de 10 años los Cuero, los Caicedo, los Sánchez o los Sepúlveda tuvieron que acostumbrarse a abrirle espacio a los Cuatindio, los Bermúdez o incluso los Chang y los Izuka, porque, aunque parezca difícil de creer, hasta esta tierra también llegaron inmigrantes ilegales del Japón. La llegada de cientos de nuevos habitantes hizo que las reglas comenzaran a cambiar; el rio, que había permanecido ajeno a las locuras de los hombres, comenzó a ser visto como la solución para los problemas de sed de los nuevos habitantes y por supuesto la victima de las decisiones.
En 1914 llegó a Yumbo por primera vez el Ferrocarril del Pacífico, un elemento de modernidad que representó un gran cambio para la región, pues le dio un realce a los pueblos por donde pasaba. En pocos años nos construyeron carreteras, nuevos barrios, acueducto, y hasta nos pavimentaron todas las calles; nos pusieron fabricas cada vez mas cerca de nuestras casas, una ventaja inmensa pues para llegar hasta el trabajo no gastábamos mas de 10 minutos, es mas, algunos veían las chimeneas al frente de sus casas.
El progreso estaba ante nuestros ojos y por supuesto nosotros sólo nos dedicábamos a observar con complacencia la transformación que estaba sufriendo nuestro pequeño pueblo. El único inconveniente es que la modernidad, como les decía, llegó y salió corriendo, nos dejó ahí, tirados, justo cuando habíamos comenzado a crecer, crecieron nuestros límites, crecieron nuestras familias, creció el país, creció todo, incluso la crisis.
-Pero eso pasó en todos lados, la famosa crisis se vivió hasta en Estados Unidos.
-Si paso en todos lados, pero por estos lados nadie estaba preparado. A mí nunca me dijeron que el monstruo en el que trabajaba también se enfermaba, que sentía nauseas y que era capaz de vomitarnos, como en efecto sucedió. Nunca me avisaron que las reglas del juego habían cambiado, ni a mí ni a las personas que habían llegado en menos de diez años atraídas por los gritos ensordecedores de las fábricas
-¿Se quedaron sin trabajo?
-No para los que estábamos adentro, pero sí para los que seguían llegando; pocos alcanzaban a entender porque en la Capital Industrial de la región no encontraban empleo, ahí crecieron los problemas. En las montañas que bordeaban nuestras casas comenzaron a proliferar las invasiones, los barrios ilegales, respaldados, en parte, por grupos revolucionarios como el M-19 que nacieron en esta tierra y por la fuerza de la rabia que generaba el abandono estatal.
Creció el pueblo, pero también crecieron los cinturones de miseria, creció la pobreza, crecieron los casos de niños enfermos por enfermedades respiratorias agudas -debido a los mínimos controles en materia de contaminación del aire para las grandes fábricas-, creció el pueblo y el rio se hizo pequeño, tan pequeño que el agua comenzó a hacer falta, crecimos a nuestra manera, como se nos iba ocurriendo.
Todo empeoró con los años, pues muchos de los que entraron a trabajar a mi lado empezaban a hacerse inútiles para las necesidades del trabajo, muchos de nosotros habíamos planificado toda nuestra vida, incluso la de nuestros hijos, alrededor de las industrias; nos resultaba muy fácil pensar que una vez nuestro ciclo como obreros terminara nuestros hijos serian los reemplazos inmediatos y así continuaría la cadena, pero no. No fue así. Nos ganaron las maquinas, nos suplantaron, nos reemplazaron y terminaron quitándonos todo, hasta el trabajo.
Nunca estuvimos preparados, de verdad, nunca nos dijeron que el progreso llegaría y tampoco que nos transformaría la vida, nunca nos dijeron que teníamos que prepararnos porque las maquinas podrían reemplazarnos, nunca nos dijeron que las maquinas se llevarían nuestros sueldos y nos invadirían.
Ese, no obstante, fue un momento decisivo, pues aprendimos, a la fuerza, a pelear por nuestros derechos. Se formaron sindicatos, asociaciones para protegernos pero en mayoría de casos no sirvieron para nada. Las fábricas seguían produciendo lo mismo, con igual ritmo, pero sin nosotros. Muchos fueron acostumbrándose a pasar los días sentados en los andenes frente a sus casas a observar cómo pasaba el tiempo. La riqueza estuvo siempre frente a nosotros pero fueron pocos los que pudieron disfrutarla y lo más triste es que el resto de la región comenzaba a señalarnos.
-Claro, me imagino, ahí fue cuando a alguien se le ocurrió decir que en su tierra “Los pájaros no cantaban, sino que tocían.
Si, fue justo en ese momento. El país nos comenzó a ver como la capital del progreso, La zona industrial permitió, incluso, que Yumbo se destacara tanto económicamente que alcanzó a estar entre las cinco primeras áreas Industriales de mayor ingreso per. Cápita en el ámbito nacional.
Pero… nadie sabía el monstruo que se escondía detrás de semejante reconocimiento; a pesar de que todos, de una u otra manera recibieron beneficios durante la época gloriosa, ahora, muchos nos miraban con desprecio y preferían pasar rápido cuando cruzaban por nuestra vía principal, salir rápido para no sentir ni ver la magnitud del problema ambiental y social.
-¿Pero nadie hizo nada?
Pasó mucho tiempo y seguirá pasando, sin que se haga mucho, aunque los pocos que se preocuparon tienen una solución en sus manos. Lo que no fuimos capaces de ver nosotros nos lo hicieron ver desde afuera. Yo no podía permitir que la modernidad me pasara por encima, que se metiera a mi casa y se fuera dejándome aniquilado, por eso decidí tomar partido, mientras nuestro pueblo crecía a su manera, sin orden claro, no aparecía nadie que fuera capaz de parar la locura.
El abandono del estado que se notaba fácilmente en muchas regiones del país también se percibía por nuestra tierra. Quizá el tamaño y el peso de las grandes fábricas fueron tan grandes que terminaron aplastando a gobiernos que se percibían pequeños para solucionar el problema.
-Hay algo que no logro entender muy bien abuelo, porqué no siguieron los ejemplos de otros pueblos, porque la crisis pisó tan fuerte en esta tierra…
Eso es difícil de explicar, pero también difícil de creer… crecimos y al tiempo nos sometimos a lo que quisieran hacer con nosotros; durante años pagamos de forma cumplida a las instituciones que se encargaban de controlar el tema ambiental pero a nuestra clase política no le interesaba que foráneos vinieran a intervenir en los asuntos locales, por algo además de ser una tierra contaminada empezaron a señalarnos por ser una tierra de corrupción… parecíamos condenados.
Claro que existían organizaciones, claro que la gente nos miraba, pero mientras esas instituciones no encontraran eco en nosotros, mientras no encontraran que alguien en esta tierra les exigiera cumplir con sus obligaciones con el medio ambiente las cosas iban a seguir igual. Nuestro caso, a pesar, y aunque pueda sonar un poco a consuelo, se repitió en otros lugares en el país.
-Eso es muy preocupante… ¿a nadie se le ocurrió una solución?, porque en esta historia el panorama aun se ve muy oscuro.
-Y sigue oscuro. Las cosas aun no han cambiado
-Pero no podemos quedarnos de brazos cruzados abuelo, con lo que me cuentas creo que la solución está en nuestras propias manos, algo debemos devolverle a esta tierra a la que tanto quieres y que nos ha albergado sin pedirnos nada a cambio. Abuelo, si me dejas yo podría hacer algo, el primer paso tendrá que ser el de hacerle entender a la gente que nuestro aire, nuestro río, nuestras montañas y todo nuestro medio ambiente es tan importante como el orden en las vías, la seguridad en las calles o la creación de nuevos empleos.
El primer paso, abuelo, es elevar la preocupación a un nivel mayor, la idea que se me ocurre es hacerle entender a la gente que las soluciones para el medio ambiente no sólo consisten en sembrar arboles a diestra y siniestra.
-Si quieres hacerlo cuentas con todo mi apoyo, pero aún veo un problema mucho más grande que la irresponsabilidad y es que cualquier decisión que pretendamos tomar se queda en el aire sino involucramos al gobierno, allí es donde se toman las decisiones.
-Es cierto, de eso también puedo encargarme.
Algunos días después el abuelo y su nieto vuelven a encontrarse, el segundo llega con un evidente optimismo que se siente en cada uno de sus gestos.
-Abuelo, hice la tarea completa y creo que las cosas pueden cambiar. Me reuní con algunos amigos, con algunos funcionarios que tienen relación con el medio ambiente y además con el alcalde. Creo que hay varias cosas que tienes que saber, por ejemplo que continúan existiendo grandes vacíos y desconocimiento de la contaminación química del ambiente, tanto así que el gobierno local, en la actualidad, no puede presentar una evaluación sobre el control de las emanaciones puesto que apenas se están haciendo los primeros esfuerzos para conseguir la información técnica que permita conocer el estado de la contaminación producida por las industrias y los medios para disminuir la contaminación atmosférica.
El deterioro ambiental no ha tenido límites, nuestro pequeño río ha visto disminuido el caudal de sus aguas debido a la tala indiscriminada de árboles que alguna vez circundaron su cuenca y ha sido convertido en una cloaca en la que se vierten las aguas residuales de la cabecera urbana y de algunas industrias. También el río mayor, el que atraviesa toda la región ha sido afectado por la contaminación pues durante muchos años ha recibido las descargas de aguas residuales provenientes de las más grandes industrias que, apenas hasta fechas muy recientes, han tomado medidas significativas para mitigar el daño producido; también los suelos y el aire han sufrido.
-Te lo dije, el desconocimiento y la desinformación son el primer obstáculo. En eso debes trabajar mucho.
-Ya lo hice. Investigué y descubrí datos muy importantes, uno de ellos que a los problemas de la calidad del aire y del agua se suma un tercero y es que no contamos con un sitio de disposición final de basuras, tuvimos uno hace años ubicado en una vereda, lejana de la zona urbana, pero fue clausurada; la empresa Basurin E.S.P (que presta el servicio de recolección desde hace años), se lleva la basura hacia un Relleno Transitorio en otra ciudad, actualmente producimos 38 Toneladas por día en esta ciudad.
-Es mucha basura, eso quiere decir que en la casa tampoco colaboramos mucho.
-Así es. La gente también se ha acostumbrado a una disposición ilegal e inadecuada de los escombros en sitios públicos, áreas verdes y áreas protectoras de las fuentes hídricas, sobre todo en el humedal los patos, por parte de carretilleros, volqueteros y la comunidad en general. Es muy preocupante abuelo que en nuestra ciudad sólo el 26% corresponde a área urbana y el resto al área rural, pero es el área urbana la que más contaminación produce.
-Creo que un gran peso en esta situación es de la zona industrial. Qué dicen ellos, lograste contactar a algunos.
-Sí. Hablé con el presidente de una fundación encargada de fortalecer la relación de las empresas con la ciudad. Esa fundación nació a raíz de los fenómenos de protesta social que dominaron el panorama político colombiano en los años 80 y que encontraron en nuestra ciudad no sólo un caldo de cultivo, sino también una apropiada válvula de escape para cuestionar el orden de cosas existentes.
Me contó el señor que, ante esta preocupante situación, los empresarios vieron la necesidad de participar activamente en la solución de la problemática existente y por eso crearon en 1982 la Fundación Empresarial para el Desarrollo, como una entidad encargada de generar bienestar aunando esfuerzos entre los tres grandes actores: comunidad, sector público y empresa privada.
Sin embargo, a juzgar por lo que escuché solo se han promovido respuestas coyunturales a problemáticas específicas de orden social como algunas inversiones en el sector de la educación con la construcción de escuelas o entrega de ayudas docentes, en infraestructura sanitaria dando auxilios para la realización de alcantarillados en algunos barrios, o en el sector de la recreación y los deportes invirtiendo en escenarios deportivos y apoyando equipos barriales; pero no se ha visto hasta hoy un conjunto de acciones verdaderamente efectivas.
En conclusión abuelo, no existe una estrategia de desarrollo social y tampoco se ha creado una estrategia ambiental que responda a la solución del grave daño existente; es decir, ha habido buenas intenciones pero pocos resultados.
-Eso lo sabíamos desde hace rato. Han existido algunas iniciativas pero se han hundido, en parte por la poca voluntad de la clase política que hemos tenido.
-Tocas el otro punto importante de esta situación, siempre, al concluir las conversaciones con la gente llegábamos al mismo punto, la poca coordinación entre los distintos actores institucionales, económicos y sociales para la gestión ambiental es la principal culpable del problema; el municipio es la entidad básica de la organización política y administrativa del país, puede decirse abuelo que la problemática de los municipios radica en que no se ha consolidado un sistema para la atención de problemas ambientales, por lo tanto, se hace necesario que exista dentro de la administración municipal un mecanismo de articulación que coordine la gestión ambiental porque las distintas dependencias enfocan sus prioridades hacia lo que consideran importante descuidando la gestión ambiental y aunque existe amplia legislación ambiental en el país, parece que ésta no es debidamente conocida por la mayoría de gentes de esta ciudad para exigir su aplicación y las instituciones encargadas ignoran el ejercicio de sus funciones debido a la falta de recursos de carácter técnico, logístico y económico que impiden un eficaz seguimiento de los problemas ambientales y por tanto una apropiada aplicación de la legislación existente.
-Lo que quieres decir, palabras más palabras menos es que necesitamos otra oficina, más burocracia, más gasto de los dineros públicos.
-Esa es la perspectiva de la solución que la obstaculiza. Es cierto que en nuestra ciudad necesitamos una secretaría que se encargue de manejar el tema de forma directa, sin intermediarios y sin darle la espalda al tema excusándose en otras prioridades; seguramente el tema del gasto del dinero será un tema de discusión pero te digo, abuelo, que ese precisamente ha sido una parte del problema: la falta de asignación de recursos para el tema ambiental ha hecho que las soluciones sean del mismo tamaño… es decir, unos cuantos arboles sembrados a la orilla del rio y nada más.
-En ese sentido, tienes toda la razón. Pero entonces, ¿cuáles son los pasos a seguir?
-Abuelo, uno de los puntos clave para lograr detener el agotamiento de los recursos naturales es tratar de que la sociedad tome conciencia del problema, reconozca que la riqueza de nuestros países se encuentra en peligro, por tanto, habrá que fomentar la cultura ecológica entre la población, esto se logra mediante la educación, por lo que el tema medioambiental deberá ser parte de los planes de estudio y programas académicos, donde se fomente la responsabilidad que tienen las acciones que lleven a cabo los estudiantes al ejercer su profesión frente a la naturaleza y el medio ambiente con el objeto de que la comprensión de la problemática ambiental actual les estimule y promueva la participación colectiva.
Es importante la participación del gobierno, pero no puede ser la excusa para que desde la sociedad civil no se actúe de manera determinante en casos tan críticos como el de la contaminación ambiental.
Por otro lado, las empresas ya sea nacionales o extranjeras que se establecen en el Municipio y que se ven favorecidas dadas las facilidades para la inversión que el gobierno les ha otorgado debido a la exoneración de impuestos deberán involucrarse mas en los problemas locales y por lo tanto ser parte activa en la solución de los mismos, desarrollando una política industrial coherente y clara y que desde ellas mismas se propenda por una mayor articulación de todos los actores: la sociedad, el gobierno y el empresariado para que tomen conciencia de su papel dentro del entorno ambiental, ya que las acciones de unos afectan al resto y en un futuro no muy lejano la escasez de los recursos naturales afectará la calidad de vida de todos.
-¿Y en el tema administrativo, que cuota tiene que poner el Estado?
-Responsabilidad y sobre todo la voluntad para crear la Secretaría del medio ambiente, como entidad de la administración central del municipio esta dependencia tendría que ocuparse de diseñar, promover, desarrollar y controlar la gestión ambiental, y preparar las medidas que deban tomarse para su adopción en el territorio del municipio. Urge la implementación seria y efectiva de la gestión gubernamental donde la investigación técnica y social básica y aplicada en los programas de desarrollo, hasta ahora menospreciada, se constituya en el sustento de las decisiones y en la directriz del normal funcionamiento de toda la maquinaria de la administración pública municipal.
El Departamento de Planeación y la Secretaría de Salud Municipales deben contextualizar la gestión ambiental en la situación real que vivimos y buscar la creación de una Secretaría del Medio Ambiente, desde la cual se responda eficazmente a las múltiples necesidades a las que se debe dar respuesta inmediata.
-Entonces no esperemos más, creo que es necesario hacer conocer esta propuesta. La solución la tenemos en nuestras manos, no podemos seguir haciéndole tanto daño a nuestra tierra.

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